despido laboral

Gestionar un despido laboral de un trabajador es una de las decisiones más delicadas dentro de la gestión de personal. No solo tiene consecuencias emocionales y organizativas, sino también relevancia jurídica y económica, ya que un error en el procedimiento puede convertir un despido legítimo en un despido improcedente o incluso nulo.

En la práctica profesional, muchos de los conflictos judiciales que llegan a los Juzgados de lo Social no se deben al fondo del asunto, sino a errores formales o de asesoramiento que podrían haberse evitado.

A continuación repasamos los 10 errores más habituales que las empresas deben evitar al abordar un despido laboral en España, con especial atención a las precauciones legales y documentales que exige la normativa laboral.

1️⃣ No comprobar si el trabajador se encuentra en una situación especialmente protegida

Uno de los fallos más graves y frecuentes es no verificar si el trabajador está en una situación de especial protección legal.

El despido será nulo —y obligará a la readmisión— si afecta, entre otros, a:

    • Trabajadoras embarazadas (desde el inicio del embarazo, incluso aunque no lo hayan comunicado).
    • Personas durante los periodos de maternidad o paternidad, y hasta un año después de su reincorporación.
    • Trabajadores que disfrutan de reducción de jornada por guarda legal o cuidado de hijos o familiares.
    • Personas en situación de incapacidad temporal (baja médica) o recientemente reincorporadas tras una enfermedad o accidente o que hayan pedido adaptación del trabajo por causas familiares recientemente.
    • Representantes de los trabajadores y situaciones asimiladas

💡 Antes de plantear un despido, es esencial revisar con detalle el expediente personal del trabajador y cualquier circunstancia protegida que pudiera concurrir.

2️⃣ No consultar con un Abogado Laboralista o especialista en despido laboral

Intentar gestionar un despido laboral sin asesoramiento jurídico previo es, sin duda, uno de los errores más costosos.

La normativa laboral española y la jurisprudencia establecen requisitos formales y materiales muy precisos según el tipo de despido (disciplinario, objetivo, colectivo, etc.), que no siempre son conocidos por un gestor administrativo o por el propio departamento interno de la empresa.

En la práctica, muchos despidos mal hechos lo están porque las empresas delegan la redacción de la carta o el procedimiento en su gestoría, intentando ahorrar los honorarios de un abogado laboralista.

Sin embargo, lo barato sale caro: un error de enfoque o una carta mal redactada puede derivar en una condena por nulidad o improcedencia, con indemnizaciones muy superiores al coste de un correcto asesoramiento previo.

Un Abogado o despacho especializado en Derecho Laboral puede:

    • Evaluar si el despido laboral está justificado y documentado.
    • Redactar correctamente la carta de despido y la documentación asociada.
    • Verificar la congruencia entre la causa y la prueba.
    • Prevenir riesgos de nulidad o vulneración de derechos fundamentales.

3️⃣ No redactar adecuadamente la carta de despido laboral

La carta de despido laboral es el documento clave del procedimiento.

Debe expresar con claridad, precisión y detalle:

    • Los hechos concretos que motivan la extinción.
    • La causa legal invocada.
    • La fecha de efectos.

Si la carta es genérica, vaga o se limita a fórmulas tipo (“bajo rendimiento”, “razones organizativas”), el despido laboral será improcedente.

Además, todo lo que no figure en la carta no podrá alegarse posteriormente ante un juez.

📌 Por eso es esencial que la carta sea elaborada o revisada por un profesional especializado, y no simplemente generada desde un modelo estándar.

4️⃣ No acreditar documentalmente la causa del despido

Toda causa de despido debe demostrarse con pruebas objetivas: informes, balances, comunicaciones, advertencias previas, partes de trabajo, etc.

En especial, los despidos objetivos deben basarse en documentación económica o técnica contrastable.

⚖️ La falta de soporte documental es una de las principales razones por las que los tribunales declaran improcedentes muchos despidos aparentemente “justificados”.

5️⃣ No respetar los plazos y formalidades del procedimiento

Cada tipo de despido laboral tiene exigencias formales específicas.

Por ejemplo:

    • En los despidos objetivos, debe darse preaviso de 15 días naturales, salvo compensación en salario.
    • La carta y la indemnización deben entregarse simultáneamente a la comunicación del despido.
    • La comunicación debe realizarse por escrito y dejar constancia de la recepción.

Un error en cualquiera de estos pasos puede convertir un despido laboral válido en improcedente.

6️⃣ No comunicar correctamente el despido al SEPE y la Seguridad Social

Toda extinción contractual debe notificarse mediante los modelos oficiales, hoy por vía telemática:

    • Certificado de empresa (para acceso al desempleo).
    • Comunicación de baja en Seguridad Social.
    • Actualización de ficheros y nóminas.

Un error o retraso en esta gestión puede ocasionar sanciones, reclamaciones o incidencias con la prestación por desempleo del trabajador.

💼 La parte administrativa también forma parte del procedimiento legal.

7️⃣ No valorar alternativas al despido laboral

Antes de extinguir un contrato, conviene analizar opciones intermedias:

    • Reestructuración interna.
    • Modificaciones sustanciales o suspensiones temporales (ERTE).
    • Pactos de extinción negociada o acuerdos voluntarios.

Estas medidas pueden preservar talento, evitar litigios y mejorar la imagen de la empresa ante su plantilla.

8️⃣ No cuidar la comunicación y el trato personal

El modo en que se comunica el despido laboral es tan importante como su contenido.

Debe hacerse:

    • En un entorno privado y respetuoso.
    • Sin juicios de valor ni descalificaciones.
    • Preferiblemente en presencia de un responsable de RR. HH y sin olvidar a los representantes de los trabajadores si los hay en el centro de trabajo.

Una comunicación torpe o humillante no solo genera conflicto humano, sino que puede ser interpretada como acoso o vulneración de derechos fundamentales si se combina con otros elementos.

Hoy en día, además, es frecuente que los trabajadores graben las conversaciones de este tipo y podrán ser utilizadas en juicio como prueba.

9️⃣ No documentar el seguimiento previo o las advertencias

En los despidos disciplinarios es fundamental poder acreditar que el trabajador fue advertido de sus incumplimientos y que la empresa actuó con progresividad y proporcionalidad.

Correos, actas de reuniones o evaluaciones internas pueden ser pruebas determinantes ante un tribunal.

📚 Un expediente de seguimiento bien gestionado es la mejor defensa jurídica.

🔟 No anticipar la posible impugnación judicial

Todo despido laboral puede ser impugnado en un plazo de 20 días hábiles.

Por ello, la empresa debe prever desde el principio:

    • Qué pruebas sostendrán la decisión.
    • Qué argumentos podrá defender en sede judicial.
    • Qué riesgos económicos o reputacionales existen.

El despido no solo debe ser legalmente correcto, sino estratégicamente defendible.

🧭 Conclusión

El despido laboral es una herramienta legítima, pero debe gestionarse con rigurosidad jurídica, prudencia y sensibilidad humana.

Los errores más comunes —como improvisar la redacción, confiar el procedimiento a un gestor sin formación laboral suficiente o no contar con asesoramiento especializado— pueden convertir una decisión razonable en un litigio costoso.

Un buen despido laboral no se improvisa: se planifica, se documenta y se ejecuta con asesoramiento jurídico.

Contar con un Abogado Laboralista experto en Barcelona, desde el inicio no es un gasto, sino una inversión en seguridad jurídica.

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Sobre el autor:

abogado laboral barcelona

Avelina BARJA RODRIGUEZ

Abogada. Socia Responsable Área Laboral

Sammos Legal Abogados